FUEGO DEL OCASO 

Inspirada en el mundo antiguo, Fuego del Ocaso envuelve en una atmósfera mística y muestra la guerra como un sistema frío, de cálculo. La brutalidad es procedimiento: un “horror preciso” administrado para controlar y deshumanizar al que lo ejerce y al que lo sufre.

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Una virgen consagrada a los dioses es tomada por la fuerza en el templo. ¿Qué hay detrás de ese sacrilegio? Una demostración de poder. El general, señor de la guerra, ostenta su transgresión como símbolo de dominio sobre lo sagrado.

Tras ser ultrajada, Evialet se convierte en chivo expiatorio: vive en la marginación, cubre su rostro con velos negros y se recluye en las sombras. Cobija a una niña abandonada que no habla ninguna lengua conocida. Oráculo viviente, algunos juran que conversa con los espíritus. Su presencia enciende la obsesión del general.

En un bosque implacable, una ermitaña y la misteriosa niña emplean ingeniosas técnicas de supervivencia. Custodian un secreto capaz de hacer temblar la cumbre del poder y torcer el rumbo de la guerra.

Murallas que tiemblan bajo asedio, religiones ondeando estandartes de muerte y masacres que anuncian el nacimiento de un imperio.

SOBRE LA CREACIÓN DE FUEGO DEL OCASO:

Fuego del Ocaso es mucho más que una historia; es un proyecto de “arte total” que une ilustración, música, filosofía y literatura. Me gusta pensar en ella como una novela inspirada en las antiguas tragedias griegas: esas que, como decía Aristóteles en su Poética, buscan la catarsis, logrando que el espectador se conmueva y libere sus propias emociones a través de lo que ve en los personajes.

Para dar vida a este mundo, me sumergí en una investigación profunda sobre estrategia militar y logística antigua. Mi intención era lograr un equilibrio real: que sintieras la frialdad de las tácticas de guerra, pero también el pulso humano detrás del poder. En medio de este conflicto de religiones, donde lo sagrado choca con lo mundano, mi búsqueda personal es encontrar la luz. Me obsesiona descubrir cómo una pequeña chispa de humanidad o un gesto heroico pueden sobrevivir en la oscuridad más profunda.

Esa resistencia no la verás en los típicos guerreros invencibles, sino en personajes que llevan sus propias grietas a cuestas: una sacerdotisa exiliada con un secreto prohibido, un militar que busca recuperar su alma, una niña salvaje que desafía a la “civilización” y una anciana curandera que, a pesar de su fragilidad, demuestra una valentía inmensa frente a una maquinaria de guerra implacable. Es, en esencia, el triunfo del espíritu frente a la fuerza bruta.